marzo 08, 2010

El movimiento por los derechos de las mujeres


El feminismo moderno, o sea, el movimiento por los derechos de las mujeres, se originó durante la Ilustración, cuando algunas mujeres defendieron su igualdad basadas en la doctrina de los derechos naturales. En la década de 1830, mujeres estadounidenses y europeas defendían el derecho de las mujeres a divorciarse y tener propiedades (por ley, los maridos ejercían un control casi total sobre las propiedades de su esposa). Estos primeros empeños no tuvieron gran éxito. En Inglaterra, las esposas consiguieron el derecho a tener algunas propiedades hasta 1870.

La lucha por el derecho a la propiedad fue apenas el comienzo del movimiento de las mujeres. Algunas mujeres de clase media y alta pelearon y se ganaron el acceso a las universidades, en tanto que otras quisieron entrar en profesiones dominadas por hombres.

La educación para ejercer la medicina estaba cerrada para las mujeres; sin embargo, algunas ingresaron en el campo médico como enfermeras. En Alemania, Amalie Sieveking fue una enfermera pionera que fundó en Hamburgo la Asociación Femenina para la Atención de Pobres y Enfermos. Pero la más famosa fue la enfermera inglesa Florence Nightingale. Sus esfuerzos durante la Guerra de Crimea (1853-1856), junto con los de Clara Barton en la Guerra Civil estadounidense (1861-1865) transformaron la enfermería en una profesión de “mujeres de blanco”, mujeres de clase media educadas.

En las décadas de 1840 y 1850, el movimiento por los derechos de las mujeres se extendió cuando exigieron la igualdad de los derechos políticos. Muchas feministas pensaban que el derecho al voto era la clave para mejorar la posición general de las mujeres.

El movimiento de las inglesas fue el más activo de Europa. La Unión Femenina Social y Política, fundada en 1903 por Emmeline Pankhurst y sus hijas, recurrió a estrategias publicitarias inusitadas para llamar la atención a sus exigencias. Las integrantes de la unión lanzaban huevos a las autoridades, se encadenaban a los faroles, quemaban carros de ferrocarril y reventaban los mostradores de las tiendas de moda. Estas sufragistas (que abogaban por la extensión de los derechos políticos, como el derecho al voto) tenían un objetivo fundamental: el derecho de las mujeres a gozar de toda la ciudadanía en el Estado-nación.

Antes de la Primera Guerra Mundial ya se oían en toda Europa y Estados Unidos las demandas de derechos para las mujeres. Sin embargo, antes de 1914, las mujeres tenían el derecho de votar en muy pocos países, como Noruega y Finlandia, junto con algunos lugares de Estados Unidos. Se necesitó la agitación radical de la Primera Guerra Mundial para que los gobiernos dominados por hombres cedieran en el asunto elemental de los derechos de las mujeres.

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