abril 07, 2007

La conquista de Chile


La conquista de Chile no fue una tarea fácil. El primer intento, fracasado, fue el liderado por Diego de Almagro; a éste le siguió la expedición que llevó adelante Pedro de Valdivia que, si bien logró su objetivo de permanecer en la zona central de Chile, necesito de constante apoyo proveniente del Perú para sortear los difíciles primeros años de la naciente gobernación. Pero esto no fue suficiente para afianzar definitivamente la conquista del territorio, proceso que se prolongó hasta fines del siglo XVI.

Diego de Almagro había participado, junto a Francisco Pizarro, en la conquista de Perú, y desde ahí planificó la conquista de Chile. Con gran cantidad de recursos personales, y motivado por las extraordinarias noticias que hablaban de grandes riquezas al sur del Perú, el conquistador logró reunir un contingente cercano a 500 españoles, a los que se sumaron miles de indios de servicio.

Los expedicionarios salieron del Cuzco rumbo a Chile a mediados de 1535 y tuvieron un viaje dramático debido a los sufrimientos que padecieron al atravesar, desde el actual territorio argentino, la cordillera de los Andes. Una vez sorteado aquel obstáculo geográfico, entraron por primera vez en el actual territorio chileno en febrero de 1536, estableciéndose por algún tiempo en el valle de Copiapó para luego avanzar hacia el sur e instalarse en el valle de Aconcagua. Desde ahí, Almagro y su gente salieron en busca de las riquezas que los indígenas aseguraban que existían. Una de estas expediciones, la que iba al mando de Gómez de Alvarado, se enfrentó por vez primera, en las cercanías del río Itata, al pueblo mapuche, en la batalla de Reinowelén.


La realidad que Almagro y su gente vieron en Chile distaba mucho de lo que ellos buscaban. No encontraron oro, la tierra no estaba cultivada, los indígenas de la zona central parecían ser pocos y los que habitaban el sur estaban decididos a rechazar su presencia. Ante tales condiciones, decidieron volver a Perú.

Tiempo después, Pedro de Valdivia debió realizar esfuerzos extremos para organizar su proyecto de conquista, ya que la experiencia negativa de Almagro había infamado al territorio que se encontraba al sur del desierto de Atacama.

Pese a todo, Valdivia logró apertrechar a un pequeño grupo de españoles que se decidió a acompañarlo, y así en enero de 1540, salieron del Cuzco en dirección al sur unas 10-12 personas, con la esperanza de que en el camino se les unieran otras expediciones que volvían al Perú después del fracaso de sus empresas.

El pequeño grupo salió hacia el sur siguiendo la ruta del desierto, para evitar las penurias vividas por Almagro. Pero aquella ruta tampoco fue fácil, por la escasez de agua y alimento. Tal como lo había previsto Valdivia, dos importantes expediciones de conquistadores -encabezados por Francisco de Villagra y Francisco de Aguirre- se les unieron en Tarapacá y Atacama. Así, cuando la expedición de Valdivia llegó al valle de Copiapó, estaba compuesto aproximadamente por 150 españoles.

El año 1540, pocos días antes de Navidad, los conquistadores llegaron al valle del Mapocho, lugar que escogieron para asentarse. Al poco tiempo, el grupo mostró su voluntad de permanecer en el territorio, fundando el 12 de febrero de 1541 la ciudad de Santiago de Nueva Extremadura, que se convertiría en la base para realizar la conquista definitiva de la zona central de Chile.

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